
Muchos Autores, MANUEL MONEREO Y MIGUEL RIERA (editores): “Foro Social Mundial. Porto Alegre. Otro mundo es posible”. Edición propiedad de El Viejo Topo. Tercera edición: Octubre de 2002. Barcelona. España. (para todos quienes puedan aconsejamos adquirir el libro original).
El Viejo Topo (propietario) y Asociación Humanista de Comunicación (recopilador para el web) os ofrecen esta guía para cambiar hacia un mundo mejor, hacia un mundo justo.
“Foro Social Mundial. Porto Alegre. Otro mundo es posible”
1 PRÓLOGO
MANUEL MONEREO Y MIGUEL RIERA
¿Realmente es posible otro mundo? Las más de doce mil personas que, llegadas de todos los rincones del planeta, participaron en el Foro Social Mundial celebrado en Porto Alegre del 25 al 30 de enero de 2001, creen que sí. y no sólo lo creen: luchan para conseguirlo.
Pocas veces se ha podido asistir a un debate tan intenso y profundo sobre el modelo de dominación capitalista contemporáneo que usualmente denominamos globalización. y nunca antes se había atisbado con tanta claridad la idea de que el cambio es posible, aunque vaya a ser una batalla larga y difícil. y tampoco se había manifestado antes con tanta fuerza algo de lo que Porto Alegre se convirtió en testimonio: la alianza entre intelectuales críticos de izquierda y los movimientos sociales alternativos; una alianza que está causando preocupación en el corazón del sistema.
Porque el sistema, esta vez sí, anda preocupado: por su propia situación de crisis, limitada pero reiterativa, y porque si Seattle representó la resistencia, Porto Alegre ha establecido un diagnóstico y esbozado una propuesta. Una preocupación que se visibiliza en el intento de diálogo con Porto Alegre que se hizo desde Davos, confiriendo así al Foro Social Mundial el estatus de interlocutor de los dueños del mundo.
UN DIAGNÓSTICO SOBRE ÉL MUNDO
El diagnóstico efectuado en Porto Alegre subraya la matriz imperialista del proceso de globalización y su contenido subalternizador en lo cultural, lo económico y lo político, así como su carácter profundamente depredador, que está agravando la crisis ecológico-social del planeta. Ello es así por:
1. La tendencia, intrínseca al propio modelo, hacia la exclusión social, efecto de un proceso real de explotación a escala mundial en el que la deuda, el deterioro de los términos del intercambio y los beneficios son aspectos del mismo.
2. La creciente concentración de poder económico y político en torno a esos "estados privados sin fronteras" que son las transnacionales, auténticos protagonistas del nuevo orden globalizador. En veinte años se ha pasado de discutir la imposición d un código de conducta alas transnacionales, a discutir un código de conducta de los estados impuesto por ellas, del cual el sus pendido AMI es sólo un ejemplo.
3. La pobreza y las desigualdades han crecido enorme mente en esta fase. Hablar de "rezagados" en el proceso de mejoramiento global resulta, cuanto menos, cínico, cuando de ese pro. ceso global han sido excluidas las cuatro quintas partes de la humanidad y cuando continentes enteros están siendo desconectados de los circuitos en los que estos procesos se originan y reproducen.
4. La tendencia a una remilitarización de las relaciones internacionales que asegure la gobernabilidad de una globalización excluyente y asimétrica que amenaza los delicados equilibrios sobre los que se asienta el modelo, cuyo ejemplo más destacado es el "Plan Colombia". Una remilitarización en la que el papel de EEUU es hegemónico y decisivo, y que puede ejemplificarse en el cambio de la naturaleza de la OTAN, que de pacto defensivo ha pasado a constituirse en fuerza de intervención a nivel planetario.
5. El papel cada vez menos relevante de las democracias realmente existentes para resolver los graves problemas sociales y económicos, sometidas, además, al chantaje creciente de una oligarquía internacional extremadamente reaccionaria y de unas instituciones (FMI, BM, OCDE, etc.) que, una y otra vez, con sus planes de ajuste estructural, condenan a sectores cada vez más amplios de las poblaciones al desempleo, la pobreza y la inseguridad.
DE LA RESISTENCIA A LA PROPUESTA
El debate entre Davos y Porto Alegre puso de manifiesto que el reducido mundo de los ganadores no tiene ninguna alternativa seria que ofrecer a la mayoría mundial de los perdedores. Es más, se evidenció que no existe un propósito real de cambio, ni siquiera una "humanización" del propio modelo. Por el contrario, las gentes de Porto Alegre demostraron que existen, embrionariamente, en los movimientos sociales, en los diversos grupos de trabajo internacionales y en sectores universitarios elementos de la que podríamos denominar una propuesta alternativa a este modelo neoliberal hoy preponderante.
No se trata, desde luego, de un programa detallado, de un programa de gobierno a nivel mundial, para la que no hay ni habrá a medio plazo condiciones, sino de un conjunto de ideas-fuerza, de valores y propuestas articuladas capaces de reflejar demandas sociales y culturales y de articular sujetos y movimientos, con posibilidades de autoconstituirse en actores políticos capaces de intervenir a escala local, regional y mundial.
En Porto Alegre se analizaron las luchas indígenas en Ecuador y Bolivia, el decurso del Movimiento Zapatista tras la victoria de Fox, se dieron a conocer los esfuerzos por reconstruir un movimiento obrero democrático en Argentina después de una de las mayores huelgas de su historia, las luchas del pueblo peruano por salir de una dictadura militar y política dirigida por Fujimori... y el Plan Colombia, que ejemplifica el nuevo modo y los nuevos instrumentos de intervención político-militar de EEUU en América Latina. Sin olvidar, obviamente, los enormes esfuerzos de los trabajadores rurales sin tierra de Brasil que, ya hoy, han conseguido asentar {sin ley de reforma agraria) a más de doscientas mil familias en el rico territorio del país y que van construyendo, desde hace mucho tiempo, una alianza estratégica con los pueblos originarios de Brasil, cada vez más diezmados por la brutalidad de los nuevos y viejos conquistadores.
Pero no se habló sólo de América Latina. Se intentó dar una visión global de África y su creciente desconexión de los circuitos económicos y políticos dominantes; de China y su papel como potencia mundial emergente, así como las contradicciones y límites de su modelo de acumulación. y se habló de la Tríada y de sus relaciones con el Sur del mundo, y de las perspectivas de un nuevo orden internacional.
Se discutieron muchas propuestas alternativas y, sobre todo, se situaron los elementos que podrían configurar un nuevo internacionalismo a la altura de la globalización capitalista hoy dominante. Cuestiones como la tasa Tobin, la condonación de la deuda del Tercer Mundo, las líneas de reforma de las instituciones financieras internacionales, la lucha por un programa real de desarme en el Tercer Mundo, la apuesta por modelos de desarrollo autocentrados, la defensa de todos los derechos humanos incluidos los derechos sociales, ecológicos y políticos, la democratización de la ONU, y la reforma sustancial de la OMC, etc.
¿HACIA UN NUEVO SUJETO POLITICO INTERNACIONAL?
Seguramente, la mayor parte de los participantes en este Foro Social Mundial rechazarían la idea de que en Porto Alegre se estaba constituyendo una Internacional. Por supuesto, lo que se ha gestado ahí no lo es en un sentido clásico, pero todo el mundo es consciente de que la globalización del capital sólo puede ser contrarrestada por la globalización de la resistencia y la formulación de alternativas también globales. Entonces, eso que no acaba de nacer, pero cuyo embrión está creciendo de forma imparable, ¿Puede devenir en un sujeto político internacionalmente organizado? ¿No es, en esta fase del desarrollo del capitalismo, una necesidad real hallar un nuevo tipo de internacionalismo, capaz de aglutinar lo nuevo dotándose de instrumentos de autoorganización y de selección de objetivos, y de establecer alianzas políticas y sociales en los distintos niveles decisorios que hoy configuran la compleja realidad internacional?
Sobre todo ello hallará el lector en este libro suficientes elementos de reflexión. La mayor parte de los textos incluidos aquí corresponden a intervenciones efectuadas en el curso de los debates, o que han sido publicadas en algún medio con explícita referencia al acontecimiento. Hay alguno, sin embargo, escrito con anterioridad, pero que el Foro, por decirlo así, ha "adoptado", incluyéndolo en su Biblioteca de las Alternativas (http://www.forumsocialmundial.org.br). No están todos los textos que son, pues su inclusión daría lugar aun volumen enciclopédico en su tamaño. Pero sí son todos los que están, y en su conjunto ofrecen una visión panorámica de lo que se dijo en Porto Alegre y de cuáles son las propuestas concretas que pueden conducir a configurar una alternativa creíble.
Sí: otro mundo es posible. Un mundo en el que la economía esté al servicio de la humanidad, que renuncie ala guerra como método de resolución de los conflictos, que priorice las necesidades básicas de esas cuatro quintas partes de habitantes del planeta que hoy calificamos con el eufemismo de "desfavorecidos". Un mundo en el que no haya seres humanos que sean considerados "desechables", que proteja a la infancia, que abandone la idea de la homogeneización cultural, que asuma de una vez, en toda su extensión, la igualdad entre los géneros en todo el planeta. Ese mundo es posible. Vale la pena luchar para conseguirlo.
El Viejo Topo (propietario) y Asociación Humanista de Comunicación (recopilador para el web) os ofrecen esta guía para cambiar hacia un mundo mejor, hacia un mundo justo.
“Foro Social Mundial. Porto Alegre. Otro mundo es posible”
1 PRÓLOGO
MANUEL MONEREO Y MIGUEL RIERA
¿Realmente es posible otro mundo? Las más de doce mil personas que, llegadas de todos los rincones del planeta, participaron en el Foro Social Mundial celebrado en Porto Alegre del 25 al 30 de enero de 2001, creen que sí. y no sólo lo creen: luchan para conseguirlo.
Pocas veces se ha podido asistir a un debate tan intenso y profundo sobre el modelo de dominación capitalista contemporáneo que usualmente denominamos globalización. y nunca antes se había atisbado con tanta claridad la idea de que el cambio es posible, aunque vaya a ser una batalla larga y difícil. y tampoco se había manifestado antes con tanta fuerza algo de lo que Porto Alegre se convirtió en testimonio: la alianza entre intelectuales críticos de izquierda y los movimientos sociales alternativos; una alianza que está causando preocupación en el corazón del sistema.
Porque el sistema, esta vez sí, anda preocupado: por su propia situación de crisis, limitada pero reiterativa, y porque si Seattle representó la resistencia, Porto Alegre ha establecido un diagnóstico y esbozado una propuesta. Una preocupación que se visibiliza en el intento de diálogo con Porto Alegre que se hizo desde Davos, confiriendo así al Foro Social Mundial el estatus de interlocutor de los dueños del mundo.
UN DIAGNÓSTICO SOBRE ÉL MUNDO
El diagnóstico efectuado en Porto Alegre subraya la matriz imperialista del proceso de globalización y su contenido subalternizador en lo cultural, lo económico y lo político, así como su carácter profundamente depredador, que está agravando la crisis ecológico-social del planeta. Ello es así por:
1. La tendencia, intrínseca al propio modelo, hacia la exclusión social, efecto de un proceso real de explotación a escala mundial en el que la deuda, el deterioro de los términos del intercambio y los beneficios son aspectos del mismo.
2. La creciente concentración de poder económico y político en torno a esos "estados privados sin fronteras" que son las transnacionales, auténticos protagonistas del nuevo orden globalizador. En veinte años se ha pasado de discutir la imposición d un código de conducta alas transnacionales, a discutir un código de conducta de los estados impuesto por ellas, del cual el sus pendido AMI es sólo un ejemplo.
3. La pobreza y las desigualdades han crecido enorme mente en esta fase. Hablar de "rezagados" en el proceso de mejoramiento global resulta, cuanto menos, cínico, cuando de ese pro. ceso global han sido excluidas las cuatro quintas partes de la humanidad y cuando continentes enteros están siendo desconectados de los circuitos en los que estos procesos se originan y reproducen.
4. La tendencia a una remilitarización de las relaciones internacionales que asegure la gobernabilidad de una globalización excluyente y asimétrica que amenaza los delicados equilibrios sobre los que se asienta el modelo, cuyo ejemplo más destacado es el "Plan Colombia". Una remilitarización en la que el papel de EEUU es hegemónico y decisivo, y que puede ejemplificarse en el cambio de la naturaleza de la OTAN, que de pacto defensivo ha pasado a constituirse en fuerza de intervención a nivel planetario.
5. El papel cada vez menos relevante de las democracias realmente existentes para resolver los graves problemas sociales y económicos, sometidas, además, al chantaje creciente de una oligarquía internacional extremadamente reaccionaria y de unas instituciones (FMI, BM, OCDE, etc.) que, una y otra vez, con sus planes de ajuste estructural, condenan a sectores cada vez más amplios de las poblaciones al desempleo, la pobreza y la inseguridad.
DE LA RESISTENCIA A LA PROPUESTA
El debate entre Davos y Porto Alegre puso de manifiesto que el reducido mundo de los ganadores no tiene ninguna alternativa seria que ofrecer a la mayoría mundial de los perdedores. Es más, se evidenció que no existe un propósito real de cambio, ni siquiera una "humanización" del propio modelo. Por el contrario, las gentes de Porto Alegre demostraron que existen, embrionariamente, en los movimientos sociales, en los diversos grupos de trabajo internacionales y en sectores universitarios elementos de la que podríamos denominar una propuesta alternativa a este modelo neoliberal hoy preponderante.
No se trata, desde luego, de un programa detallado, de un programa de gobierno a nivel mundial, para la que no hay ni habrá a medio plazo condiciones, sino de un conjunto de ideas-fuerza, de valores y propuestas articuladas capaces de reflejar demandas sociales y culturales y de articular sujetos y movimientos, con posibilidades de autoconstituirse en actores políticos capaces de intervenir a escala local, regional y mundial.
En Porto Alegre se analizaron las luchas indígenas en Ecuador y Bolivia, el decurso del Movimiento Zapatista tras la victoria de Fox, se dieron a conocer los esfuerzos por reconstruir un movimiento obrero democrático en Argentina después de una de las mayores huelgas de su historia, las luchas del pueblo peruano por salir de una dictadura militar y política dirigida por Fujimori... y el Plan Colombia, que ejemplifica el nuevo modo y los nuevos instrumentos de intervención político-militar de EEUU en América Latina. Sin olvidar, obviamente, los enormes esfuerzos de los trabajadores rurales sin tierra de Brasil que, ya hoy, han conseguido asentar {sin ley de reforma agraria) a más de doscientas mil familias en el rico territorio del país y que van construyendo, desde hace mucho tiempo, una alianza estratégica con los pueblos originarios de Brasil, cada vez más diezmados por la brutalidad de los nuevos y viejos conquistadores.
Pero no se habló sólo de América Latina. Se intentó dar una visión global de África y su creciente desconexión de los circuitos económicos y políticos dominantes; de China y su papel como potencia mundial emergente, así como las contradicciones y límites de su modelo de acumulación. y se habló de la Tríada y de sus relaciones con el Sur del mundo, y de las perspectivas de un nuevo orden internacional.
Se discutieron muchas propuestas alternativas y, sobre todo, se situaron los elementos que podrían configurar un nuevo internacionalismo a la altura de la globalización capitalista hoy dominante. Cuestiones como la tasa Tobin, la condonación de la deuda del Tercer Mundo, las líneas de reforma de las instituciones financieras internacionales, la lucha por un programa real de desarme en el Tercer Mundo, la apuesta por modelos de desarrollo autocentrados, la defensa de todos los derechos humanos incluidos los derechos sociales, ecológicos y políticos, la democratización de la ONU, y la reforma sustancial de la OMC, etc.
¿HACIA UN NUEVO SUJETO POLITICO INTERNACIONAL?
Seguramente, la mayor parte de los participantes en este Foro Social Mundial rechazarían la idea de que en Porto Alegre se estaba constituyendo una Internacional. Por supuesto, lo que se ha gestado ahí no lo es en un sentido clásico, pero todo el mundo es consciente de que la globalización del capital sólo puede ser contrarrestada por la globalización de la resistencia y la formulación de alternativas también globales. Entonces, eso que no acaba de nacer, pero cuyo embrión está creciendo de forma imparable, ¿Puede devenir en un sujeto político internacionalmente organizado? ¿No es, en esta fase del desarrollo del capitalismo, una necesidad real hallar un nuevo tipo de internacionalismo, capaz de aglutinar lo nuevo dotándose de instrumentos de autoorganización y de selección de objetivos, y de establecer alianzas políticas y sociales en los distintos niveles decisorios que hoy configuran la compleja realidad internacional?
Sobre todo ello hallará el lector en este libro suficientes elementos de reflexión. La mayor parte de los textos incluidos aquí corresponden a intervenciones efectuadas en el curso de los debates, o que han sido publicadas en algún medio con explícita referencia al acontecimiento. Hay alguno, sin embargo, escrito con anterioridad, pero que el Foro, por decirlo así, ha "adoptado", incluyéndolo en su Biblioteca de las Alternativas (http://www.forumsocialmundial.org.br). No están todos los textos que son, pues su inclusión daría lugar aun volumen enciclopédico en su tamaño. Pero sí son todos los que están, y en su conjunto ofrecen una visión panorámica de lo que se dijo en Porto Alegre y de cuáles son las propuestas concretas que pueden conducir a configurar una alternativa creíble.
Sí: otro mundo es posible. Un mundo en el que la economía esté al servicio de la humanidad, que renuncie ala guerra como método de resolución de los conflictos, que priorice las necesidades básicas de esas cuatro quintas partes de habitantes del planeta que hoy calificamos con el eufemismo de "desfavorecidos". Un mundo en el que no haya seres humanos que sean considerados "desechables", que proteja a la infancia, que abandone la idea de la homogeneización cultural, que asuma de una vez, en toda su extensión, la igualdad entre los géneros en todo el planeta. Ese mundo es posible. Vale la pena luchar para conseguirlo.
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